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colas

La cola de tu puerta, en el móvil de quien espera

Un cartel con un código QR pegado al cristal. El cliente se apunta, ve su puesto sin preguntar y se va a dar una vuelta. Tú le avisas cuando tiene mesa. Sin aplicaciones y sin dar de alta a nadie.

Para el local que no coge reservas y aun así tiene gente en la puerta.

Míralo en marcha

Así funciona colas, en menos de un minuto

Con música: actívala con el altavoz del vídeo. ¿Prefieres tocarla tú? Pruébala en la demo.

Por qué hace falta

Hay locales que no quieren reservas, pero sí tienen cola

La taberna de siempre, el sitio de mercado, el que llena a las dos y media. No quieren cupos ni turnos: quieren que la gente entre por orden y no se les vaya.

Diez personas amontonadas en la puerta. Estorban a los que salen, no dejan sitio al que pasa por la acera y el que atiende tiene que ir contestando «¿cuántos van delante?» cada dos minutos.

La lista va en un papel. Se moja, se borra, la coge otro camarero y ya no sabe por dónde iba. Y si alguien se cuela, la discusión es en la puerta y delante de todos.

El que se cansa se va. No porque la espera fuera larga, sino porque no sabía cuánto le quedaba. Con el puesto en el móvil, se toma algo en la esquina y vuelve cuando le toca.

Qué hace

Todo lo que hace falta, y ni una pantalla de más

Está pensada para usarse de pie, con una bandeja en la otra mano y con sol de cara.

Un QR y nada más

Se imprime el cartel, se pega al cristal y ya está. El cliente escanea con la cámara, escribe su nombre y cuántos son. No hay que instalar nada, ni registrarse, ni dar una contraseña.

Ve su puesto, no la lista

«Vas el cuarto». Se actualiza solo y lo puede mirar las veces que quiera. Nunca ve los nombres ni los teléfonos de los demás: eso es cosa del local.

El aviso llega cuando toca

Le avisas con un botón cuando su mesa está lista. Y si el aviso se retrasa más de un cuarto de hora, no se manda: «tu mesa está lista» media hora tarde es peor que no decir nada.

Sentar es un botón

Sin confirmaciones que estorban en pleno servicio. Y si te equivocas, «Deshacer» lo devuelve a su sitio de antes, no al final de la cola.

Nadie se apunta dos veces

Ni el gracioso que se pone tres veces para adelantar, ni el que le da a recargar sin querer. Se reconoce el mismo móvil y el mismo teléfono aunque lo escriba de otra forma.

La cola se limpia sola

El que se fue sin decir nada se marca en un toque, el que ya no espera se quita él mismo desde su móvil, y lo que queda colgado caduca a las pocas horas. Al día siguiente la lista está limpia.

Cómo funciona

Tres pasos, y dos son del cliente

Pegas el cartel

Te lo damos impreso o lo imprimes tú. Lleva el QR de tu local y ya viene con las instrucciones en dos líneas.

El cliente se apunta

Nombre, cuántos son y un teléfono o un correo para avisarle. Diez segundos. Ve al momento cuántos van delante.

Tú avisas y sientas

Desde el móvil, detrás de la barra. Avisar, sentar, deshacer. Nada más, porque nada más hace falta.

Lo que ve el cliente

Una pantalla, letra grande y ninguna pregunta de más

Se usa en la calle, de pie y a veces con el sol de cara. Por eso hay muy poco en pantalla y todo es grande.

  • Sin aplicación y sin cuenta. Es una página web: la abre la cámara del móvil y funciona igual en iPhone y en Android.
  • Su puesto, siempre a mano. Cierra el navegador, vuelve más tarde y sigue ahí, en su sitio.
  • Puede irse sin quemar el sitio a nadie: tiene su propio «ya no espero», así que la cola de atrás corre en cuanto se va.
  • No le prometemos una hora. Un «quince minutos» que se convierte en cuarenta enfada más que no decir nada: se dice el puesto, que es un dato cierto.

Lo que ve el local

Se lleva desde la barra, con una mano

El panel se abre con un enlace secreto y un PIN, no con correo y contraseña: se usa veinte veces por servicio y nadie va a teclear una contraseña larga cada vez.

  • Botones grandes y separados, para que no se pulse «sentar» sin querer al coger el móvil.
  • Se ve quién lleva mucho esperando, resaltado. Es un aviso, no un error: solo hay que mirarlo.
  • Puedes apuntar tú a quien llegue sin móvil. El señor que no tiene datos también entra en la lista, y por orden.
  • Cerrar la lista no echa a nadie. Deja de entrar gente nueva, pero el que ya estaba esperando sigue en su sitio.

Con quién encaja

Para quién es, y para quién no

Preferimos decirlo antes que venderte lo que no necesitas.

Es para ti si…

  • No coges reservas, por gusto o porque no te encaja.
  • Se te junta gente en la puerta a las horas fuertes.
  • Llevas la lista en un papel o en la cabeza.
  • Quieres montarlo hoy y sin formación.

Mejor mira reservas si…

  • Quieres que te cojan mesa para el sábado que viene.
  • Necesitas plano de sala, turnos de comedor o cupos.
  • Haces eventos, menús cerrados o cobras señal.

Ver la plataforma de reservas →

Qué incluye

Un solo producto, entero

Aquí no hay planes ni funciones capadas: si lo llevas, lo llevas todo. Es una herramienta pequeña y tiene que seguir siéndolo.

La cola

  • Cartel con tu QR, listo para imprimir
  • Grupos sin límite y sin coste por apunte
  • Antiduplicado por móvil y por teléfono

El local

  • Panel con enlace secreto y PIN
  • Varios móviles a la vez, viendo lo mismo
  • Abrir y cerrar la lista cuando quieras

Los avisos

  • Aviso por correo, desde tu nombre
  • Nunca se manda un aviso viejo
  • SMS y WhatsApp: en camino

Cuota fija y pequeña, por local, sin coste por persona apuntada. Si llevas ya la plataforma de reservas o la de fichajes, entra en el mismo recibo. Cuéntanos tu caso y te decimos el precio en la misma llamada.

Pruébala tú mismo

Apúntate a la cola y avísate tú mismo

Una taberna con gente esperando. Abre el cartel en el móvil, apúntate, y desde el panel del local avisa y sienta.

Sin registrarte. Los datos son inventados, está separada de la plataforma de nuestros clientes y se vuelve a montar cada noche: toca lo que quieras.

Qué puedes ver

  • Lo que ve quien se apunta: su puesto, sin la lista
  • El panel del local, que se abre con un PIN
  • Avisar, sentar y deshacer, como en un servicio de verdad

Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan siempre

¿El cliente tiene que instalar algo?

No. Es una página web que se abre con la cámara del móvil, como la carta con QR que ya está acostumbrado a ver. No hay aplicación, ni registro, ni contraseña.

¿Y el que llega sin móvil o sin datos?

Lo apuntas tú desde el panel, y entra en la lista por orden como todos. La diferencia es que a ese hay que llamarlo a voces, como siempre.

¿Se puede colar alguien?

No se puede uno adelantar apuntándose varias veces: se reconoce el mismo móvil y el mismo número aunque lo escriba con espacios o con el prefijo. Y el orden lo decide la hora en que se apuntó, no la pantalla.

¿Dice cuánto va a tardar?

No, a propósito. Para acertar habría que saber qué mesas hay libres y cuánto le queda a cada una; un cálculo malo es peor que ninguno. Se dice el puesto en la cola, que es un dato que siempre es verdad.

¿Qué pasa con los datos de la gente?

Se piden solo el nombre y una forma de avisar, se usan para eso y desaparecen solos a las pocas horas. Nadie de la cola ve los datos de los demás, y el local ve solo los de su propia lista.

Tengo dos locales.

Cada uno tiene su cartel, su QR y su cola, separadas del todo. La galleta que le guarda el puesto al cliente también es por local, así que puede estar apuntado en dos sitios a la vez sin líos.

¿Lo probamos el próximo sábado?

Te damos de alta el local, te mandamos el cartel y lo usas en un servicio de verdad. Si no te sirve, se quita y ya está.

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