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reservas
Tus mesas, tus clientes y tu teléfono, en paz
Tu propia página de reservas y un botón en tu web. La mesa se asigna sola, el cliente recibe su recordatorio y la lista de comensales es tuya, no de un portal que te la alquila.
Sin comisión por comensal. Cuota fija, cobres las mesas que cobres.
Míralo en marcha
Así funciona reservas, en menos de un minuto
Con música: actívala con el altavoz del vídeo. ¿Prefieres tocarla tú? Pruébala en la demo.
Por qué hace falta
Coger la reserva es fácil; lo caro es todo lo demás
La libreta funciona hasta el día que se llena el comedor, suena el teléfono y hay dos mesas apuntadas en el mismo hueco.
El teléfono suena en pleno servicio. Alguien tiene que dejar la bandeja, buscar la libreta y comprobar si a las nueve y media cabe una de seis. Las llamadas que no se cogen son mesas que se van a otro sitio.
Los que no aparecen. Un viernes con dos mesas de seis que no vienen ni avisan es la diferencia entre un buen servicio y uno normal, y nadie te devuelve la noche.
Tus clientes son de otro. Si todas las reservas entran por un portal, el que sabe quién viene, cuándo y cuánto gasta es el portal. Y te cobra por cada comensal que te manda, incluso los que ya eran tuyos.
Qué hace
De la reserva a la mesa, sin pasar por la libreta
Tu página y tu botón
Una página de reservas con tu nombre y tus fotos, y un widget que se pega en tu web, en Google y en Instagram. El cliente reserva en tres pantallas, sin registrarse ni instalar nada.
Plano de sala y mesas
Dibujas tu comedor una vez y la plataforma reparte las mesas sola, juntando las que hacen falta para un grupo de ocho. Tú ves la sala como es, no una lista.
Aforo y cupo por internet
Decides cuánta gente quieres atender por franja y qué parte de la sala se vende por internet. El resto queda para el teléfono y para el que entra por la puerta.
Tarjeta contra los no-shows
Para los grupos grandes, los festivos o el que ya te falló una vez: se pide tarjeta al reservar y se retiene. Si cancela a tiempo, se libera; si no aparece, decides tú. Con Stripe o Redsys.
Recordatorios que sí se leen
Confirmación al reservar y recordatorio la víspera, por correo, SMS o WhatsApp, con un enlace para confirmar o cancelar. La mayoría de los plantones son despistes, y así se recuperan.
Saber qué está pasando
De dónde vienen las reservas, tasa de plantones, horas punta, tamaño de los grupos y —si llevas Ágora— lo que gasta de verdad cada mesa y cuánto dura. Números para decidir, no para mirar.
Cómo se pone en marcha
Cuatro pasos y ya coges mesa
Montamos tu restaurante
Un asistente pregunta lo justo: horarios, salas, mesas y cuánta gente quieres por franja. Se guarda paso a paso, así que se puede dejar a medias.
Pones el botón donde estás
En tu web, en tu ficha de Google y en Instagram. El cliente no sale de donde estaba.
Entran las reservas solas
Con su mesa asignada, su confirmación y su recordatorio. El teléfono queda para lo que de verdad hace falta hablar.
Llevas el servicio desde la tableta
Sentar, mover de mesa, marcar quien no vino, apuntar el que entra por la puerta. Todo el equipo mira lo mismo.
El plano de sala
La sala como es, no como una lista de nombres
Dibujas tu comedor —mesas, terraza, reservado— y a partir de ahí todo se entiende de un vistazo.
- Las mesas se reparten solas, y se juntan cuando el grupo no cabe en una. Puedes cambiarlo a mano siempre que quieras.
- Todas las salas en un plano para el que lleva la puerta, y cada sala por separado para el que está dentro.
- Qué queda libre a las diez y media, contestado en un segundo mientras el cliente sigue al teléfono.
- Y si no queda sitio, puedes ofrecerle otro restaurante amigo que sí tenga hueco a esa hora. Con su permiso, y comprobando de verdad que le cabe.
Los plantones
Que la mesa vacía deje de ser gratis
No se trata de cobrarle a nadie, sino de que aparecer sea lo normal. Casi siempre basta con que el cliente sepa que hay algo en juego.
- Tú pones las reglas: solo a partir de seis personas, solo en Nochevieja, solo a quien ya te falló. No hace falta pedirle tarjeta a todo el mundo.
- Se retiene, no se cobra. Si cancela dentro del plazo, se libera entero y automáticamente.
- Cobrar es una decisión de una persona, no un automatismo, y hace falta permiso para hacerlo: el camarero no puede.
- Los datos de la tarjeta no pasan por aquí. Van directos a la pasarela —Stripe o Redsys— y de ella cobras tú, a tu cuenta.
Encaja con lo que ya tienes
Con tu TPV, tu web y tu personal
Ágora
La reserva llega al TPV y la cuenta vuelve: cuánto duró la mesa de verdad, cuánto gastó y qué pidió. Deja de ser una suposición.
Tu web, Google e Instagram
El mismo botón en los tres sitios, con tus colores. El cliente reserva donde te encontró.
fichajes
Los comensales de cada día alimentan el cuadrante de personal: la gente que hace falta el sábado sale de las mesas que ya tienes vendidas.
Planes
Tres, y el más pequeño ya coge mesas
Cuota fija: da igual que llenes el comedor o que sea martes. No se cobra por comensal ni por reserva.
Básico
El restaurante de una sala que quiere dejar de coger reservas a mano.
- Página de reservas y widget para tu web
- Plano de sala y asignación de mesas
- Lista de espera y ficha de clientes
- Confirmaciones y recordatorios por correo
- Tarjeta contra los no-shows, con una política
El más pedido
Profesional
El que hace eventos, menús de Navidad y quiere mirar los números.
- Todo lo del Básico
- Eventos y menús: cenas de maridaje, conciertos, Nochevieja
- Venta de entradas y tarjetas regalo
- Campañas y detalles del cliente (alergias, mesa favorita)
- Informes: origen, plantones, horas punta, cobros
- Todas las políticas de cobro que necesites
Conectado
El que ya lleva Ágora y quiere que todo hable entre sí.
99 €/mes + IVA Alta y configuración: 150 € + IVA
- Todo lo del Profesional
- Ágora: la reserva va al TPV y la cuenta vuelve
- Duración real de mesa, gasto y productos del ticket
- Varias salas y varios comedores
- Conexión con la plataforma de fichajes
Sin letra pequeña en lo importante: ni comisión por comensal, ni porcentaje sobre lo que factures, ni permanencia escondida. Los SMS y los WhatsApp se pagan aparte porque los cobra la operadora, y se ve cuántos van. Los datos de tus clientes son tuyos y te los llevas cuando quieras, en un fichero, sin pedir permiso.
Pruébala tú mismo
Entra en el panel de un restaurante de prueba
Un restaurante con dos meses de reservas, clientes habituales y su plano de sala. Entra como el dueño o como un camarero, y haz una reserva como la haría un cliente.
Sin registrarte. Los datos son inventados, está separada de la plataforma de nuestros clientes y se vuelve a montar cada noche: toca lo que quieras.
Qué puedes ver
- El libro del día y el plano de sala, con sus mesas
- La página de reservas que ve el cliente, y el widget para tu web
- Cada puesto ve lo suyo: dueño, encargado y camarero
Preguntas frecuentes
Lo que nos preguntan siempre
¿Esto sustituye a los portales de reservas?
Puede convivir con ellos. Lo que cambia es de dónde vienen tus mesas: el que ya te conoce reserva en tu web, sin comisión, y el portal queda para traerte gente nueva. Los informes te dicen exactamente cuánto viene por cada sitio, que es lo que hace falta para decidir.
¿Y el cliente que llama por teléfono?
Se apunta igual, en la misma pantalla, y ocupa la misma sala. La diferencia es que el cupo de internet no se lo come: tú decides qué parte del comedor se vende por la web y qué parte queda para el teléfono y para la puerta.
¿Hace falta pedir tarjeta siempre?
No, y no lo recomendamos. Lo normal es activarla solo donde duele: grupos grandes, fechas señaladas o quien ya faltó otra vez. Se puede tener apagada del todo.
Tengo dos restaurantes.
Cada uno tiene su página, su sala y sus datos, completamente separados, y se gestionan desde el mismo sitio. Además pueden pasarse clientes entre ellos cuando uno se llena, si los dos quieren.
¿Se puede traer lo que ya tengo?
Sí: la lista de clientes y las reservas futuras se importan desde un fichero. Lo que no se importa es el consentimiento para mandar ofertas —eso se vuelve a pedir— porque el que dio el programa anterior no vale aquí.
¿Dónde están mis datos?
En servidores en España, con copias cifradas a diario en más de un sitio y probadas restaurándolas. Cada restaurante está aislado de los demás por diseño, y hay pruebas automáticas que atacan ese aislamiento a propósito en cada versión.
Una casa, cuatro puertas
Las otras plataformas de Disertic
Están hechas por la misma gente, se parecen por dentro y se hablan entre ellas. Puedes llevar una sola o todas.
Registro horario con validez legal, cuadrantes de turnos y control de horas. Para la plantilla que atiende esas mesas.
colasLa lista de espera en un QR pegado al cristal. Para el local que no coge reservas y tiene gente esperando en la puerta.
llamaUn QR en cada mesa para llamar al camarero, pedir la cuenta o abrir la carta. El aviso suena en la barra o llega al móvil.
¿Lo vemos con tu comedor delante?
Media hora por videollamada o en tu restaurante. Montamos tu sala de verdad, con tus mesas y tus horarios, y decides con eso a la vista.